Five boys, one dream, one direction. <3

sábado, 11 de febrero de 2012

ÚLTIMO CAPÍTULO. PARTE 10.


(Liam ^__________^)

Acabábamos de volver a su casa. Me había impactado muchísimo. Amy casi… a Amy casi le matan con 10 años. Dios. Pero, ¿alguna de esas 5 chicas tenía suerte?. Como mucho Victoria, y ni eso, porque no puede superar su miedo a las cámaras. Katy se quedó huérfana, joder, también con 10 años y tiene que ser duro eso de estar de familia en familia hasta dar con un hogar. El chico que estuvo con Lara, y que por culpa de él, sin saber el porqué, tiene miedo a Harry ahora. Ahora lo de Amy.

Y… ella.

Estaba destapando la cama y cuando me asomé por la puerta al volver de lavarme los dientes elevó la cara esbozando una sonrisa. ¿Cómo le quedan fuerzas para eso?

Sin apenas darme cuenta dos lágrimas rodaron por mis mejillas. Me senté en los pies de la cama de espaldas a ella y me las sequé. Cosa que fue inútil, pues otras bajaron.

-¿Me traigo algo antes de acostarnos?, ¿traigo una peli?.- preguntó girándose en la puerta.
Cuando negué con la cabeza sin mirarle a la cara se dio cuenta enseguida y se acercó a mi lado quedándose de rodillas entre mis piernas y apoyando sus brazos en mis piernas.

-Pero que la llorona soy yo.- me acarició la barbilla.
-Joder Jane, es que…- no pude seguir hablando.
-Ven aquí.- se sentó a mi lado abrazándome.
-No es que hayas tenido mucha suerte.
-Si lo dices por lo de Amy, tranquilo, nos costó pero nos recuperamos.
-Es por todo, Jane. Nadie merece lo que les pasó a tus padres, pero tu menos que nadie.- volví a apartarme las lágrimas.
-Lo sé.- susurró.- pero nadie tiene la culpa de eso. No quiero que llores tú.

Me eché un poco hacia atrás y me tiré en la cama aunque seguía llorando. Ella se puso encima y empezó a apartar lentamente el agua con sus dedos. Cerré los ojos para que no salieran más.

-Liam.- pronunció con ternura, pero no abrí los ojos.- ¿recuerdas el día de mi fiesta de cumpleaños?, cuando aún no nos llevábamos bien.- asentí.- ¿recuerdas que fue cuando me contaste lo del riñón?.- volví a asentir.- ¿y recuerdas que dijiste?.- negué aún con los ojos cerrados.- Dijiste:  “cuando nací tenía una enfermedad. Bueno cuando nací, nací muerto. Pero sobreviví solo para poder molestarte ahora.”

Sonreí notando sus labios sobre los míos.

-Yo sólo me levanté y te abracé por primera vez diciéndote que me habías roto el corazón.
-Cierto.- pronuncié viéndolo todo negro aún.
-¿Sabes que paso realmente?
-No.- negué con la cabeza.
-Que te caíste de arriba y te quedaste unos minutos inconsciente por el golpe, porque eran muchos metros. Porque tú no naciste muerto, lo que ocurre, es que eras un ángel, y el 29 de agosto te estampaste con el suelo.- me reí y abrí los ojos encontrándome de lleno con su sonrisa.- y no te creas, por allí arriba te reclamaron y todo, pero no, te dejaron abajo, porque tenías que llegar a donde te mereces. Y ese sitio es con los chicos, cumpliendo tu sueño. Y también tenías que estar en un paso de cebra de Londres un viernes para chocarte conmigo.- volvió a besarme.
-Eres la mejor.- le apreté con mis brazos.
-Gracias, pero tú sigues siendo un ángel, Liam.- dijo mi nombre con más ternura que antes.

(Jane ^_________^)

-Gracias, pero tú sigues siendo un ángel, Liam.

Bajé hasta sus labios con tranquilidad y sin separarme le quité las dos últimas lágrimas que rodaron por sus mejillas. Subí las mangas de su chaqueta y miré intensamente su muñeca dándole un beso en el dorso, justo donde el sol colgaba.

-Es la primera vez que te he visto llorar, Liam.- dije triste.
-Y espero que la última.- contestó.
-Y espero que la última.- repetí.
-¿Es cierto lo que le dijiste a Amy?.- preguntó acariciando mi pelo.
-¿El que?
-Lo de quedarte conmigo en la cama todo el fin de semana.- se rio.
-Jo, pero no seas mal pensado.-le miré colorada.
-No soy mal pensado.- sonrió y tuve que aguantar el aire.
-No hagas eso.
-¿Sonreírte?.- volvió a sonreír.
- Cortarme el aire al sonreír.- y sonrió de nuevo, así que le pegué en el brazo.
-No tienes fuerza.- me giró en la cama y se puso sobre mi cogiendo mis muñecas.
-Si me aprisionas, obviamente no, genio.
-Es que te quiero aprisionar, ojos negros.- bajó hasta mi cuello con sus labios, me estremecí.
-Oye, ¿tu te entrenas?.- pregunté cuando se separo.
-¿Para qué?.- me besó.
-Para enamorarme, superman.- contesté.
-No, no lo hago. Me sale sólo, porque eres preciosa.

Pasó sus manos por mis caderas y rozó suavemente mi piel con las yemas de sus dedos. Empecé a bajar suavemente la cremallera de su chaqueta y se la quité recorriendo sus brazos, cuando llegué a sus manos volví a  hacer el mismo recorrido inversamente para agarrar sus hombros y atrayéndole pegar nuestros labios. Me quitó ambas camisetas, se quitó la suya y me agarré a su cintura con las piernas. No dio la vuelta y volví a chocarme con su boca cuando me adapté sobre su cuerpo.

(…)

(Liam ^________^)

Eran casi las doce de la noche y estábamos hablando en su cama bajo las sábanas.

-¿Recuerdas lo de mi coche?, ¿y lo de que a mis padres le había tocado la lotería pero aun así habían seguido trabajando?
-Sí, ¿ha pasado algo?, ¿es que ahora no te dejan acceder a las cuentas?
-Sí, claro que me dejan, sólo que me paré a pensar. A ti te dio por llevarme a la casita esa en noviembre.
-Sólo quería hacerte un regalo.
-Ya, y yo ahora sólo quiero hacerte un regalo.  Quédate aquí.

Se levantó y después de colocarse su ropa interior y mi chaqueta yo le imité y me puse a buscar el pijama, pero antes de ponerme los pantalones ella llegó corriendo y me tiró agarrándome sobre la cama.

-¿Quién te ha dicho que te pusieses el pijama?.- refunfuñó.
-¿No vamos a dormir?.- dije extrañado.
-Sí, pero…- pensó.-… ay, tu espera.

Sacó un sobre, lo llevaba en las manos cuando me había tirado. Se sentó en la cama y me senté frente a ella.

-Ábrelo, ábrelo, ábrelo.- me apremió contenta.
-Vale, vale, respira.- sonreí provocándole el efecto contrario.

Abrí el sobre, saqué los dos papeles que había dentro. Los acerqué a mi cara para fijarme bien en ellos. Después miré de nuevo el sobre. Confetti de muchos colores y una foto nuestra en el sofá, en la fiesta de Zayn.

-¿Para cuando son?, ¿y por qué lo has hecho?
-Del 1 al 4 de marzo, y porque te quiero.
-París.- susurré.
-París.- dijo abrazándome.- y Disneyland el día 2. Buscaré a los personajes de Toy Story.
-¿Y los tiraran al suelo patosa?..- pregunté y le besé.
-Hablando de ese tema.- me dio mis pantalones y mi camiseta. Se quitó la chaqueta y también me la dio.- hay algo que siempre he querido hacer contigo.
-¿Y tiene que ser a esta hora?.- pregunté haciéndome el remilgado.
-Me haría mucha ilusión, vístete por favor.- dijo y se levantó buscando su ropa.


Las una de la mañana, dios que frio. Pero aún así, Jane iba andando a mi lado, ilusionada y acurrucada bajo mi brazo. Llevábamos 10 o 15 minutos andando desde que salimos de su casa.

-¿Tienes frio, cariño?.- preguntó quitándose su bufanda roja. Yo asentí y se paró para ponérmela, no le iba a decir que no, estaba helado.

Seguimos andando un par de minutos más.

(Jane ^_______^)

Sí, sí, sí. Por fin, en nuestro lugar… dónde me había encontrado con sus ojos marrones por primera vez. Dónde él había apretado mi mano comprobando si me dolía o no la muñeca. Dónde casi nos habíamos besado. Dónde me había salvado de aquel coche. Dónde se había colado en mi taxi. Dónde había comprando que él sabía reír, y que sonrisa.

Cuando se percató del sitio en el que estábamos sonrió anchamente, miró a ambos lados. Nada, ningún coche iba a pasar. Cogió mi cintura desde atrás y me dio un cálido beso en el cuello.

-Todo comenzó aquí.- susurró.
-Tus prisas.- dije.
-Tu simpatía.- dijo muy irónico.
-Tu mirada.
-Tus ojos negros.- sonrió girándome.
-Tu risa.
-Tú.- me besó.

Se separó de mí y me dejó en el sitio en el cual a él le habían rodeado tantas chicas la primera vez que nos vimos. Cruzó la calle rápido y se puso en el lado que yo estuve esa vez.

-¡¿Es qué quieres tirarme de nuevo?!.- grité desde el otro lado de la carretera.
-No, esta vez no voy a dejarte caer.- dijo normal pero logré oírle.
-¿Seguro?.- pregunté.
-Te lo prometo, nunca.

Me enternecieron sus palabras, volvió a mirar a ambos lados y se quedó quieto en mitad de la carretera. Me eché mucho hacia atrás y decidí coger carrerilla. En apenas dos segundos llegué a los brazos de Liam pero no me dejó bajar al suelo, me elevó hacia arriba y me aferré a su cintura. Subió su cara para darme un beso en el cuello y me reí.

-Nunca te dejaré ir.- dije acariciando su pelo mientras él miraba a ambos lados de nuevo asegurando nuestra seguridad.
-Nunca me iré.- susurró.

(Liam ^_____^)

-Nunca te dejaré ir.
-Nunca me iré.
-Gracias por chocar conmigo aquel día.
-De nada.- me besó.
-Por salvarme siempre.
-Es un placer.
-Y por ser encantador.
-Pues gracias a ti, por existir, por quererme, por dejar que te cuide…- le besé.-…  y que te proteja.- sonreí.- Jane, te amo.
-Yo también, Liam… te amo.- le noté pensativa.
-¿Mi sol?.- pregunté bajándole al suelo. Asintió efusivamente tirándose a mis brazos.

Volví a besarle y nos quedamos abrazados en uno de los lados de la carretera. Allí, dónde le encontré, dónde me enamoré de sus ojos, dónde empezamos a sentir lo mismo el uno por el otro.

Dónde, la suerte, el azar o quizá, el destino, quiso que nuestras vidas chocaran por primera vez.



1 comentario:

  1. sabes q estoy llorando¿? dios tiaa me encanta esta novela sois genialeeess.. seguirla por favoooorrrrr!! :)

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:3

:3
She is the one. <3